
Es que... ¿cómo lo diría? No es que os pueda decir mucho sobre el relato porque me suelen poner nervioso las personas que escriben usando "mmmms" y "ohhhhs" cada cinco o seis párrafos.
Lo que sí os comentaré es que su autora, mexicana ella, tiene mucho interés en que le manifestéis su opinión sobre su aventura literaria y facilita para ello su dirección de correo electrónico que podréis encontrar al final del mismo :)
Mmm, mmm, Ah ah, ah ah, fue el sonido que salió de mi boca cuando desperté e intenté levantarme sin poder conseguirlo. Me encontraba boca abajo, un poco empinada con los ojos vendados y con los brazos estirados a los costados de mis piernas.
Sentía que algo se presionaba contra mis nalguitas; era algo largo y grueso, que se pegaba a ellas, desde donde comienza la rayita en mi espalda y a lo largo de ellas, hasta el inicio de mis piernas, en donde sentía algo más grueso y caliente.
De momento no sabía que era lo que pasaba, pero sentí que me sujetaban las manos contra el colchón, tan fuerte que me hacía daño, mientras, sentía como si una persona apoyara su cuerpo en mi espalda acostándose sobre mi.
La verdad es que no se como, pero sin que dejaran de sujetar mis manos, sentí otras manos, una de cada lado sobre mis nalgas y cómo las jalaban, separándolas, mientras aquella persona que estaba boca abajo sobre mi espalda, hacía presión en medio de mis nalguitas, empujando y logrando meter entre ellas aquella enorme cosa; se sentía larga y gruesa y aunque era dura, se sentía esponjadita.
Cuando sentí aquella cosa desconocida en medio de mis nalgas, no pude evitar contraerlas y apretarlas, ya que estaba totalmente pegada al hilo de mi tanga y mi ano, y me provocaba una especie de cosquillas en él. Ohhg, ohhh, fue lo que salió de mi garganta, mientras un temblor que nació en mi ano recorrió mi cuerpo hacia mi cabeza y mis pies; en ese momento, sentí una presión en cada nalga que hizo que se juntaran aprisionando entre ellas aquella cosa cilíndrica.
La presión fue tan fuerte, que mis nalgas volvieron a quedar juntas y apretadas. De en medio de mis nalgas, solo salía la punta del cilindro que tocaba arriba, el nacimiento de mi espalda y por abajo, entre mis nalgas y mis piernas se hacía mas gruesa y se sentía mas suave y muy caliente.
Fue en ese momento que pude hablar y pregunté: -q que sucede, qque ppasa. Como respuesta levantaron mi cabeza hacia arriba y metieron en mi boca un trapo que tenía un sabor extraño para impedir que pudiera hablar.
Sin que las manos dejaran de hacer presión juntando mis nalgas, sentí que la persona que estaba acostada sobre mi, soltaba mis manos levantándose un poco y sin dejar de apoyarse sobre mis nalgas, sin dejar de sentir aquella cosa entre ellas, sentí como jalaban mi tanga hacia arriba, provocando poco a poco, que se me pegara aun mas por la parte de enfrente. No pude contener un: -mmmmg mmmg, mientras cerraba mis manos con fuerza y apretaba fuertemente mis dientes contra el trapo, percibiendo más ese extraño sabor.
Tiraban y tiraban de mi tanga, fuerte, suave y después fuerte, hasta que pasó lo inevitable; comenzó a meterse dentro de mi, por los bordes de mis labios vaginales y entre mis piernas en el nacimiento de mis nalgas.
Era una tanga que usaba para dormir, por lo que, la parte de enfrente era muy pequeña para que no me molestara entre las piernas, solo cubría la línea de mis labios vaginales, dejando todo mi pubis descubierto y por lo cual, no fue muy difícil que se me metiera.
Fue hasta ese momento que percibí que mi vagina estaba húmeda y ya mojaba la sabana que cubría el colchón y que estaba bajo de mí. Mi pulso estaba acelerado, podía escuchar los latidos de mi propio corazón y sentía como si resonaran en mis sienes.
A pesar de aquel trapo de un sabor salado extraño, no pude contener un gemido mmmm, mientras por el esfuerzo inútil que hacía por levantarme, resople un poco mmff mmff. ¡Me había excitado! Y sola, involuntariamente agité mi cuerpo contra el colchón en dos ocasiones; en un momento estaba fuera de mi.
Mientras aquella cosa estaba prisionera por mis dos nalgas, volví a sentir que el tipo que estaba a espaldas mías, volvía a acostarse sobre mí.
Escuché en ese momento un sonido rrrrrrrrrrr; no supe lo que pasaba, aunque sentí una contracción de mi vagina y como si me orinara; sentí totalmente mojada mi vagina, no, todo mi pubis y parte de las piernas y el colchón. Nunca sabré porque de la reacción de mi cuerpo al oír ese ruido. Luego sentí como otras manos separaban mis piernas, haciendo que mis nalgas se apretaran al máximo como si quisieran comerse aquella cosa cilíndrica que estaban mordiendo. Y sentí una vibración en mis labios vaginales, al tiempo que algo como un lápiz me tocaba ahí, en mi vagina, ocasionandome una corriente que avanzó por todo mi cuerpo.
No se quien, ni como lo hacía, tampoco se con que, pero seguro sabía lo que hacía, porque me tocaba con aquel aparato y lo alejaba, logrando cada que me tocaba, que yo gimiera: -mmmm mmmmm mmmm mmmggg. Aun no lo se, pero el tener la boca tapada impidiéndome gritar me excitaba mucho a pesar del miedo que sentía.
Mientras con un dedo hacían a un lado mi tanga que aun estaba dentro de mí, en mi vagina, aquel aparato entraba y sentí dos lenguas en cada una de mis orejas, lo supe, por que se sentían mojadas y una boca me mordió suavemente, haciendo que temblara sin control de mi cuerpo.
¿Qué pasaba? ¿Cómo llegué ahí? Sabía que estaba en mi cuarto, sabía que después de que mi novio me llevó a mi casa, me había despedido de mi familia y me había ido a mi habitación a dormir. Me quité mi ajustado pantalón de mezclilla, mi tanga que había traído desde la mañana, mi blusa y mi sostén color morado que hacía juego, fui al closet, saqué una tanga rosa que uso para dormir, me la puse y encima me puse una pijama.
El tipo que estaba encima de mi se movía de arriba hacia abajo rozando mi ano, provocándome temblores por todo el cuerpo; entrelazó los dedos de sus manos con los de las mías y los apretamos fuertemente, sin que yo pudiera evitarlo. Su lengua pasaba por mi cuello, mientras sus labios se cerraban y me chupaban con fuerza: -mmmmm, mmmm, mmmmm.
Sentí cómo, de aquel suave cilindro salía un líquido que me mojaba a la altura de los hoyuelos que se forman en la espalda al inicio de mis nalgas y en el nacimiento del canal que estas forman. Aquella cosa desconocida fue jalada hacia abajo; su punta rozó toda la raja de mi culo hasta tocar mi ano. En ese momento, tuve la sensación de algo caliente entre mis nalgas y volví a sentir una presión que me las juntaba con más fuerza, mientras, el cilindro terminaba de escapar de ellas, tocándome con la punta, la parte mas baja y sensible de ese profundo canal en medio de mis piernas. Las manos separaron y juntaron mis nalgas, por lo que sentí que aquello caliente en medio de ellas, era un líquido pegajoso.
El dedo de una de esas manos comenzó a deslizar suavemente su punta por mi ano y empujaba de un lado a otro el hilo de la tanga que estaba mojado y pegajoso; me rozaba volviéndome loca y haciendo que todo mí alrededor girara rápidamente. Mi vagina se contraía involuntariamente como si fuera un corazón que latía gracias al instrumento que le habían metido.
Dejé de sentir el dedo que me acariciaba y en un momento, hicieron a un lado mi tanga y algo como el extremo de un palo fue presionado contra mi ano mientras comenzaba a vibrar también, logró entrar la punta, mientras sacaban de mi vagina aquel aparato delgado y comenzaban a presionar contra ella algo pequeño que logró entrar y luego algo un poco más grande. Eran bolas cuatro bolas de diferentes tamaños, que una vez adentró de mi cuerpo, comenzaron a vibrar mientras las empujaban y sacaban, al tiempo que me quitaban de la boca aquel trapo de sabor extraño y que pensé me permitiría gritar de placer.
Después de mi primer gemido ahhh ammahhhhg ahhhg, sentí unos labios que taparon mi boca y me besaron mientras una boca se metía dentro de la mía. Yo correspondí haciendo lo mismo con mi lengua, que fue chupada una y otra vez.
Estaba loca con lo que sucedía; sentí que un líquido caliente salía de aquel palo en mi ano, provocando que apretara mis nalgas con todas mis fuerzas, queriendo tener más de aquel invasor dentro de mi, pero justo en ese momento, cuando no pensaba en nada y sólo sentía placer, me retiraron de golpe las bolas y el palo y sentí los brazos de alguien que me jalaba hacia el frente.
Me levantaron a la fuerza de la cama, hasta ese momento, no había podido utilizar mis piernas, pero en cuanto lo intenté, no me respondieron. Fui levantada como si fuera una muñeca de trapo, eran tantas sensaciones las que experimentaba mi cuerpo, que mis brazos y piernas colgaban sin fuerza, mientras mi cabeza se iba hacia atrás y buscaba un poco de aire.
Sentí como me pegaba a su cuerpo y me abrazaba con fuerza, mientras en mi cuerpo, en mi vagina entraba algo largo y grueso que me obligó a arquear de golpe mi cuerpo hacia atrás lanzando un: -ah ahhah ahhh ahhhh.
Sin que yo hubiera terminado de gemir, sentí a otra persona que se presionaba contra mi espalda y como en ese momento algo parecido a lo que había entrado a mi vagina presionaba el orificio de mi culo que estaba tan mojado con el liquido pegajoso que me habían vaciado ahí, que no costó mucho trabajo que aquella cosa también entrara.
Ambas personas me abrazaron fuertemente mientras comenzaron a moverse. Yo no podía creer lo que me pasaba, aunque en realidad no sabía bien que estaba sucediendo.
Mi cuerpo respondió sólo para abrazarme fuertemente con brazos y piernas a la persona que estaba frente a mí. Mi cabeza se fue hacia atrás hasta recargarse sobre la persona que estaba a mi espalda. Sentí como amasaron mis senos y por unos momentos me retorcían los pezones aunque en otros apenas y los rozaban con las yemas de los dedos, haciéndome gozar como una loca sin ninguna razón. Permanecí así hasta que sentí como de aquellas cosas que estaban dentro de mi cuerpo, salía una gran cantidad de líquido caliente.
Era increíble el tipo de tortura que me propinaban aquellas personas, no se cuantos orgasmos tuve, solo sé que pasó mucho tiempo. No tenía fuerzas para moverme o hablar. Solo pude decirles: -¡p por favor, no pueddo mmas! ¡por fav!
Aahhh, sentí un fuerte tirón de mi tanga que se me clavo aún más en mi vagina y mis nalgas, hasta que no soportó más y se rompió y así, llena de aquellos líquidos pegajosos que me habían echado, me la metieron en mi boca para volverme a silenciar.
Escuché un sonido parecido al de hace unos momentos, aunque más fuerte RRRRRRRRR; la persona que estaba a mi espalda, se despegó de mi y sacó de mi interior aquella cosa que me había metido, pero en ese momento sentí como me metía en mi ano algo como un trapo que impedía que salieran de mi cuerpo los dos líquidos que habían quedado dentro.
Sentí que entre las dos personas me levantaron, quien estaba de frente a mi se separó y también salió de mi interior la otra cosa que tenía dentro. Me colocaron hincada en mi cama mientras introducían en mi vagina un aparato largo y grueso que vibraba, no pensé que fuera tan largo, medía como 28 centímetros (dentro de mi se me hizo largo) y me dejaron con los hombros pegados al colchón sin fuerzas para poder moverme. Sentí que de aquel aparato había algo como un cable, que supongo era el de la corriente porque iba directo del aparato que estaba dentro de mi, hasta la pared.
Uno de los hombres me quitó la venda de los ojos y tomando aquel aparato que tenía en la vagina, lo movió un poco entrando y saliendo, me dio un beso la boca, me metió su lengua, cuando yo saqué la mía me la chupó y succionó lo que quiso, luego me mordió los labios y chupó toda mi cara con desesperación, por último, se estiró y me sobó un momento mis seños y después mis nalgas que en esa posición se verían más grandes, se separó, pasó frente a mi y me hizo una seña despidiéndose.
Y así estaba yo, con mis rodillas y mis hombros pegados a la cama; las manos hacia atrás; mi tanga embarrada de líquidos extraños tapando mi boca; mi culo en alto, también repleto de los mismos líquidos y tapado con un trapo para que no salieran de el y un aparato vibrador dentro de mi vagina, que no dejaba de provocarme orgasmos y me impedía reunir fuerzas poder levantarme y sacarlo del interior.
Perdí el conocimiento durante horas, desperté al otro día como a las 10 de la mañana, aun sin fuerzas, en la misma posición en que me habían dejado y con el aparato aun vibrando dentro de mí. Sin fuerzas, Yo seguía sudando como si tuviera fiebre y mi cuerpo no dejaba de temblar sin control de igual forma que el aparato que tenía dentro.
Mi cama estaba tan mojada, llena de los líquidos provenientes de mi vagina y de lo que me echaron aquellas personas.
No podía recuperarme y sola nunca podría moverme, cuando escuché a mi madre llamándome afuera de mi habitación: Cindy ¡despierta hija!
Fue la posición en la que estaba, el temblor de mi cuerpo y un nuevo orgasmo, como recordé que quien me había hecho esto era…
Amigos, hola a todos, no se como habrá quedado este relato, pero lo hice con mucho esfuerzo esperando que les agrade. Por favor, manden sus opiniones a: mtzfernanda@yahoo.com.mx.
Gracias.
Fecha Cristiana: - Fecha Judía: - Fecha Estelar:
Radio Clásica ¡Aquí!
jueves 5 de noviembre de 2009
Cuando desperté, un relato de Fernanda
viernes 17 de julio de 2009
La Canguro Viciosa, un relato de Kittywoman

Kittywoman, la prestigiosa escritora de relatos eróticos para minorías selectas, tiene 27 años y es española, aunque mantiene oculta tanto su personalidad real como su lugar de residencia.
En este relato veraniego nos cuenta, no las aventuras y desventuras de Simplicius Simplicissimus como muchos pudieran estar imaginando en este preciso instante, sino las de una babysitter viciosa (ella misma) que deja empequeñecido el concepto y definición de ninfomanía en el transcurso de una sola noche de trabajo.
Comienza el verano y en mi ciudad aumenta la población, pues hay playa y la gente viene de vacaciones. Decidí inscribirme en una agencia de canguros para sacarme un dinerito extra y así fue como disfruté de una experiencia sexual desenfrenada…
Era viernes por la tarde cuando sonó mi móvil. Yo estaba en la playa disfrutando de una agradable tarde de sol. Descolgué el teléfono y era la secretaria de la agencia de canguros. Necesitaban una chica para esta noche para cuidar a dos niños pequeños. Les dije que si y me citaron a las 8 de la tarde para ir a la casa donde cuidaría de los niños.
Me dijeron en la agencia que llevara ropa cómoda y que mostrara buena presencia.
Así lo hice. Me fui a casa y me dí una ducha. Me puse ropa cómoda; un vestido por encima de la rodilla y unas sandalias con poco tacón. Me maquillé poco para no llamar mucho la atención y me fui hacia la dirección que me habían dado en la agencia. Estaba cerca de mi casa, a unos 5 minutos a pie y decidí ir caminando.
Cuando llegué observé una grande y preciosa casa. Con un maravilloso jardín y una bonita piscina. Me dirigí a la puerta y llamé al timbre. Al poco se abrió la puerta y apareció un atractivo y guapo hombre joven de unos 30 años que me recibía educadamente y con una sonrisa que me hizo mojar las braguitas. Se llamaba Alejandro, era moreno y alto. Tenía un cuerpo musculoso y un culo que quitaba el hipo.
Entré en la casa y me presentó a su mujer, Elena. Era una joven y bonita mujer de pelo rubio y largo con los ojos verdes. Fue muy amable y me indicó los horarios de los niños y los teléfonos de contacto por si tenía algún problema. Después subió a su cuarto a terminar de arreglarse y Alejandro me llevó a conocer a los niños.
Eran dos niños preciosos, Nuria de 2 años y Pablo de 4. Eran unos niños muy guapos, rubios con los ojos claros y eran muy simpáticos. Vinieron a recibirme y siguieron jugando con sus juguetes.
Después Alejandro me empezó a enseñar la casa para que la conociera mejor. Sus palabras eran suaves y sus gestos me ponían a cien. Llegamos a la azotea donde había un jacuzzi y una cama enorme, Me dijo que si me apetecía usar el jacuzzi que lo podía hacer cuando los niños estuvieran durmiendo y me guiñó un ojo.
Mis bragas se empaparon del todo y mis pezones se pusieron muy duros. Le dije que lo haría y le sonreí viciosamente. Se dirigió hacia la puerta de entrada a la azotea y la cerró con llave. Me cogió con fuerza y me subió sobre sus caderas. Besó mis labios y tocó mis bragas húmedas presionando sobre mi coño. Me dijo que me follaría aquí mismo y le dije que lo hiciera porque lo estaba deseando desde que me había abierto la puerta.
Sacó su polla dura y me retiró la braguitas a un lado. Me la metió de golpe y mi garganta lanzó un gemido. Sus manos agarraban mi culo con fuerza y contra la pared me follaba sin parar. Bajó los tirantes de mi vestido y empezó a lamer mis tetas que tenían los pezones muy cachondos. Mis gemidos eran cada vez más intensos y tuvo que tapar mi boca con una mano para que su mujer no nos escuchara. Estábamos muy cachondos y excitados. Sus gemidos se unían a los míos y me agaché a la altura de su sexo. Le cogí la polla y me la metí en la boca. La chupé con vicio, estaba muy excitado y eso me ponía muy cachonda a mí.
Noté un impulso en mi boca y su semen caliente rebosaba por mis labios, estaba delicioso. Me lo bebí y le sonreí. Nos vestimos y bajamos hasta el salón donde estaba su mujer. Me dijeron que irían a cenar y que después tomarían unas copas por ahí. Les dije que no se preocuparan y que lo pasaran bien. Me quedé jugando con los niños y ellos se marcharon.
No podía parar de pensar en el polvo que acabábamos de echar y mi cuerpo empezó a reaccionar, estaba muy cachonda y sólo pensaba en su polla dura dentro de mi coño mojado.
Les dí la cena a los niños y los metí en cama. Me pidieron un cuento y antes de terminarlo estaban dormidos como angelitos. Eran las 10 y todavía tardarían en llegar a casa. Cené algo y me puse cómoda en el sofá de la sala que había al lado de la habitación de los niños. Me quedé dormida y empecé a soñar….
Mis manos tocaban mi sexo que estaba encharcado de placer. Me desperté entre gemidos y estaba muy excitada. Necesitaba follar pero no tenía a nadie en la casa. Miré el reloj y eran las 12 de la noche. Me lavé la cara para calmar mis sofocos producidos por la excitación y escuché que alguien entraba en la casa.
Miré a los niños que dormían tranquilos y bajé hasta el salón. Ya no estaba sola. Alejandro había llegado y estaba solo. Me miraba con cara de vicioso y vino a mi lado. Me dijo que llevaba toda la noche pensando en mi y que había inventado una excusa para venir a verme. Me cogió de la mano y le seguí. Subimos hasta la azotea donde estaba el jacuzzi y me tumbó sobre la cama. Me miraba mientras se desnudaba y yo le sonreía.
Me arrancó el vestido y desabrochó mi sujetador. Chupó mis tetas y abrió mis piernas con fuerza. Bajó su cabeza y empezó a lamerme el coño con muchas ganas. Su lengua viciosa recorría todo mi sexo y lamía con placer mi clítoris excitado. Sus manos aplastaban con fuerza mi culo mientras las mías cogían su cabeza para obtener mas placer dirigiéndola a mi antojo.
Me dio la vuelta y me puso a cuatro patas sobre la enorme cama de la azotea. Su lengua lamía mi culo mientras introducía un dedo por el. Mi cuerpo se estremecía y mis suspiros se convertían en gemidos de placer.
Cogió su polla y poco a poco me la metió por el culo que previamente había preparado para follarlo. No nos conocíamos a penas pero este hombre sabía muy bien como follarme. Me estaba volviendo loca. Su polla estaba completamente dentro de mi culo y sus impulsos hacían que mi cuerpo se llenara de orgasmo tras orgasmo.
Estábamos como locos follándome por el culo. Nos lo estábamos pasando en grande. Me estaba follando con muchas ganas, como nunca me lo habían echo antes. De repente me dio la vuelta y me tumbó en la cama. Pude notar su semen escurriéndose por mis tetas. Caliente, espeso se derramaba por mi cuerpo. Me dijo que me metiera en el jacuzzi y que lo disfrutara, que en una par de horas volvería con su mujer. Me dio un beso en los labios y se marchó de nuevo.
Allí me quedé yo, metida en el jacuzzi, desnuda y disfrutando del momento. Pensando en lo bien que lo acababa de pasar. Terminé mi baño al cabo de una hora y me vestí. Fui a ver a los niños que seguían durmiendo y me senté a esperar a que vinieran los papás.
No tardaron mucho y cuando llegaron me preguntaron si todo estaba bien. Les dije que si y Alejandro se ofreció a llevarme a casa pues era muy tarde y no quería que fuera sola a casa. Me despedí de Elena y me dijo que nos volveríamos a ver la próxima vez que necesitaran una canguro.
Salimos de la casa y nos subimos en su coche. Era un coche deportivo de alta gama. Le pregunté que tal lo habían pasado y paró el coche en una calle oscura.
Metió la mano por debajo de mi vestido y empezó a acariciar mi coño que se estaba empezando a excitar. Le dije que me follara y salimos del coche. Me empotró contra el capó del coche y me abrió las piernas. Noté como sus dedos penetraban en mi coño que estaba excitado de placer. Le gritaba que me follara y se puso muy cachondo. Me metió la polla por el coño agarrándome por las caderas. Me puso como una moto y por sus movimientos diría que el estaba excitadísimo.
Me decía que le gustaba follar conmigo porque mi coño le daba mucho placer y eso a mi me excitó mucho. Lo apoyé sobre el coche y le empecé a chupar la polla como nunca se la habían chupado antes. Sus gemidos de placer me incitaban a chupársela mas y mas.
Estábamos locos de placer. Mi boca se llenó de semen que tragué con gusto. Alejandro me levantó y me dijo que le encantaba que me bebiera su semen y me besó los pechos.
Nos arreglamos la ropa y me llevó a casa. Lo había pasado genial. Habíamos follado con mucho vicio obteniendo un gran placer y me dijo que le gustaría volver a follar conmigo. Le dije que si y le dí mi número de teléfono. Nos despedimos y entré en casa.
Al día siguiente fui a la playa a pasar la tarde y me metí en el agua. No había mucha gente, pues es una cala pequeñita y se practica nudismo. Así estaba yo, desnuda en el agua y disfrutando de las olas que mojaban todo mi cuerpo desnudo.
Salí del agua y me tumbé en la toalla a tomar el sol. Cerré los ojos y noté que alguien me tapaba el sol. Abrí los ojos y era Alejandro. Estaba desnudo y tumbó su toalla junto a la mía. "Estás preciosa" me dijo y me besó.
Mis pezones empezaron a reaccionar al igual que mi coño que empezaba a mojarse. También noté que la polla de Alejandro estaba ya preparada y le invité a venir al agua conmigo. Nuestros cuerpos mojados se rozaban bajo las olas bajo la mirada de algún vicioso que se excitaba con nuestros juegos.
Me abracé a su cuerpo y el me agarró por el culo. Pude notar dentro de mí su increíble polla que me vuelve loca y mi cuerpo empezó a moverse al ritmo de las olas. Mi cuerpo se estremecía sintiendo su polla dura y mis espasmos eran cada vez más rápidos. Pude saborear el sexo en plena playa a la luz del día. Era excitante y placentero. Noté su líquido caliente dentro de mí y me volví loca de placer. Agradecí tomar la píldora y haber podido disfrutar ese momento que tanto me gustó.
Salimos de la playa y nos tumbamos en la toalla. Nuestros cuerpos estaban exhaustos de tanto sexo y nos relajamos un poco.
Yo estaba pletórica y aunque acabábamos de follar en el agua sentía muchas ganas de volver a tener su polla dentro de mi coño. Estábamos solos en la cala y estaba anocheciendo. Alejandro estaba tumbado con los ojos cerrados y cogí su polla con mis manos. La empecé a chupar suavemente y se puso dura y lista para follarme.
Me toqué el coño excitado y le dije que si el no hacía nada que lo tendría que hacer yo y me sonrió. Me puse de espaldas a el y me senté sobre su polla. Mi cuerpo estaba desbocado y no podía parar. Mi excitación estaba al borde de la locura. El se excitó muchísimo y me metió la polla por el culo. Con tanta fuerza que mis gemidos se convirtieron en gritos, en gritos de placer.
Me agarraba los pechos y me follaba por el culo. La excitación era máxima. Le pedía más y me daba mas y mas. Su cuerpo golpeaba mi cuerpo y su polla me mataba de placer. Me tumbó sobre la arena de la playa y derramó su semen sobre mis tetas. Había mucho líquido y con sus manos lo extendió por todo mi pecho.
Fue un polvo para no olvidar. Nos vestimos y me llevó a casa. Me dijo que marchaba al día siguiente y que volvería alguna vez. Le dije que cuando volviera que me llamara porque había sido un placer trabajar y follar con el…..
viernes 10 de julio de 2009
Manoseada en la Línea 1, escrito por Susana

Tras echarle un vistazo a diversas partes de este relato, me ha quedado la duda de si la intencionalidad de la autora es la de contactar con medio planeta para aumentar su número de amigos -no he mirado si es una chica cam-, o la de escribir algo que suene a experiencia real y que caliente los humos del que se tome la molestia de leerlo.
Para contactar con esta simpática narradora, aunque ya se cansa ella de repetir en el transcurso de sus líneas que el contacto es lo que más le interesa, podéis hacer click aquí porque esa es su dirección de email.
Nada más. También deciros que tiene un blog pero no lo actualiza desde el año 2007, que es de Sevilla, y que sí, que es esa chica de las fotos.
Hola, me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis escrito. Agradezco de corazón, que os haya gustado e incluso que os haya sido tan placentero, como a mí relatárosla. 
Ante todo me debo disculpar, por todos aquellos que queréis poneros en contacto conmigo vía Messenger y ante las circunstancias que ya os he comentado no han podido. Para aquellos que no lo sepáis, os explico que nada más conectarme al Messenger, las pestañas de chicos que se quieren poner en contacto conmigo se eleva tanto, que la consecuencia es que deja colgado mi Messenger y mi PC, llegándose incluso a reiniciarse solo. Bueno comenzare a explicaros algo acerca de mí, soy una ardiente Sevillana del Sur de Andalucía con mis recién cumpliditos 24 años, mido 1.75m, mis medidas son 90/59/88 aprox., ojos castaños y morena. Que más queréis que os cuente, que tengo unos pechos firmes y unas nalgas duras y firmes, que tengo una buena figura pues me gusta cuidarme por lo que hago mucho "ejercicios", y que me considero una mujer morbosa.
Me considero una chica simpática, abierta (a veces demasiado…), extrovertida, atractiva e inteligente, en otras palabras una sin vergüenza integral, aunque eso si muy buena gente, simpática y bastante loca... vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato (joder, pido algo más de 15 minutos…). Me gusta conocer gente, descubrir cosas nuevas, divertirme, lo típico de una chica de mi edad (tengo una manera especial de ver la vida). Me gusta salir, hacer locuras, aunque me sea difícil de reconocer que me gusta beber demasiado (joder, a veces debería controlarme). Me considero una persona sencilla, bastante activa, tozuda, desconfiada, responsable, en ocasiones orgullosa, demasiado cariñosa aunque intento esconder esta faceta mía pues me considero muy vulnerable. Soy una persona sincera, normalmente digo las verdades a la cara aunque estas ofendan, no suelo andarme con rodeos.
Os debo comentar que mis experiencias no son producto de mis fantasías, sino realidades las cuales las he hecho real, para luego plasmarla y que seáis vosotros mismos quien me deis lustra opinión. Para mi es escribirla es simplemente una manera de sentirme bien, una manera de limpiarme o simplemente de justificar lo que he hecho… este bien o mal.
Antes de comenzar os debo confesar que prefiero respecto al sexo a una chica en vez de un chico, aunque como bien sabéis tengo novio. En mis gustos con los hombres mi preferencia es el sexo anal… aunque no me puedo negar a probar una buena polla (sin importarme el tamaño pues a veces el grosor es lo más importante). Aunque mi novio en la cama es el mejor de los amantes… pues es toda una maquina con sus 19cm, la culpa es de quien me inicio en el sexo… Todo lo contrario de mis inicios con las chicas las cuales me han hecho disfrutar y aprender a gozar de verdad. No es por despreciar a todos aquellos que me habéis poseído, los cuales algunos me habéis oído gritar vuestro nombre entre jadeos, como el mejor de mis amantes… que admito que no es cierto, pero es bien sabido que a vosotros os encanta escucharlo más por engrandecer vuestra hombría. En cambio si es cierto que ha habido hombres que si me han hecho gozar y les agradezco de corazón su virtud, espero que estas palabras no os molesten chicos.
Quiero avisar a las usuarias de las líneas de autobuses que salen desde la estación de Renfe de San Pablo hacia las pedanías de Sevilla, para que no sufran la repugnancia de ser manoseadas. Hay un prenda que siempre se sitúa normalmente en la zona de atrás de los autobuses, en la zona de ventana sin asientos. Aunque las malas lenguas hacen referencia a un chico joven para nada hay que hacerles caso, se trata de un hombre de al menos 40 años eso si bien llevados, casi siempre viste igual os lo digo por las veces que me he topado con el (camisa, pantalón de vestir de color gris y gafas de ver oscurecidas). Actúa como norma general en horas punta, en las cuales el autobús esta tan aglomerado que es inútil sujetarte a alguna barra de sujeción, pues no vas a caerte sino más bien eres llevada por la multitud. Estos aprovechan esta situación para acorralar a las chicas para poderlas tocar todo lo que pueden o mejor dicho todo lo que está a su alcance, acercándose a ellas todo lo posible. Estos hechos lo se perfectamente por que me ha pasado en más de una ocasión, siempre el mismo hombre y he sido testigo como este a actuado sobre otras chicas.
Aunque os debo reconocer que no solo actúan en este tipo de transportes, pues he comprobado que tanto en cercanías como en metro actúan. Normalmente es uno solo, pero a veces estos invitan a otros a unirse mediante gestos, son hombres que por apariencia no piensas que son de este tipo, pero aprovechan estas situaciones para actuar al principio muy sigilosos, pero poco a poco se acercan cada vez más hasta comenzar de forma descarada a manosear. Esta nueva confesión comienza aquí en uno de estos desplazamiento, me ocurrió cuando me desplazaba en el metro de Madrid, por motivo de trabajo me mandaron a hacer un curso… mejor dicho a examinarme de dicho curso, pues casi todo lo había echo online. Continuo, como por motivo de tiempo me que de hasta ultima hora más por regresar a Sevilla con el futuro titulo bajo el brazo, cuando salí de dicho edificio me di cuenta que era bastante tarde por no deciros que era de noche, por motivo económico y rapidez cogi el metro. Nada esperar en el anden apareció en minutos, adentrándome en este y colocándome al fondo de este por norma general, aunque me comentaron que si quería estar más tranquila debía de montarme en los últimos vagones pues están casi vacíos.
He sido testigo en numeras ocasiones como en estos tipos de transportes hay roces, pero no penséis que solo son contra mujeres sino también entre hombres. Hay ocasiones que dependen el recorrido (por ejemplo desde la estación Pino Suárez hasta la Terminal Pantitlan o en la estación del Metro Zaragoza la Línea 1 en dirección al Observatorio, ojo pero siempre en el ultimo vagón), o la hora pero normalmente sucede a partir de las 6 de la tarde, que es cuando pueden encontrar este tipo de aventuras eróticas, pues he observado que hay hasta encuentros sexuales (joder, que tiene relaciones ahí mismos… que hacen sexo oral). Como he salido avergonzada no por que he sido manoseada, sino todo lo contrario por lo que he visto, cuando me subí en una de estas ocasiones al último vagón el cual estaba repleto, observe como un hombre se acercaba a mí creyendo que iba a ser magreada en presencia de los demás. Se me subió la adrenalina de solo pensarlo que morbo, pero este colocándose junto a mi pero detrás de un chico al cual comenzó a toquetear al principio, continuando por manosear sus partes intimas y acabando por masturbarlo en presencia de los demás pasajeros. Me comentaron que era una manera de descargar tensión, buena para el antiestrés pues es solo una manera de divertirse, el morbo de hacerlo en un lugar público… que me va a contar a mí.
Pero como norma general lo hacen los hombres a las chicas, se acercan por detrás aprovechando la aglomeración para comenzar a rozarse, a hacernos notar su miembro en nuestras nalgas. Ante tal atropello solemos quedarnos callada más por no formar un escándalo de pasar la vergüenza de las miradas ajenas, de no pasar el bochorno y la tensión de quedar nuestras denuncia en entre dicho o demostrad por medio de palabras, que hemos sido manoseada por un pervertido y no ha sido parte de nuestra imaginación. Como aprovechan algunos incluso su edad para justificar sus manoseos, pues simulan su avanzada edad con la mano tonta y temblenqueante, como observamos que por su aspecto serio y bien vestido no tiene pinta de hacer tal bajeza, aprovechan estas circunstancias por manosear nuestras intimidades, siendo cada vez más constante.
Recuerdo ese día… pensareis en la maravillosa memoria que tengo, no es del todo verdad los pensamientos me vienen en el momento que recuerdo ese curso que hice de formación, para que me venga a la memoria lo que más tarde me sucedió. Recuerdo que una vez compre mi billete me dirigí hacia el andén, a la espera no sin antes recoger un periódico gratis que me oficia un chico. Estuve leyendo la prensa a la espera que el metro llegara a mi destino, aunque estaba cansada no encontré asientos libres por lo que me situé casi al final, sujetada como pude a un tubo vertical, mientras ojeaba una revista que había cogido en el anden. Me llamo la atención una serie de anuncios… aunque uno de ellos sobre todo, era la de una chica la cual se ofrecía a que fuera manoseada en los metros. La idea de esta chica me gusto tanto, que hasta se me pasó por la cabeza hacerlo yo misma en Sevilla, según el anuncio era de una mujer de treinta y picos, con buenos pechos y el gusto de calentar a todo hombre llegándose a abrir de piernas. Solté algunas risas sin pensar quien me estuviera mirando, pero mi mayor indiscreción fue cuando sin pensarlo dirigí mi mano hacia mis nalgas a modo de arrascarme, pues tantas horas sentadas me dolía no solo la espalda sino hasta mis nalgas.
En cada parada entraba y salían del vagón pero este aun continuaba lleno, quizás fuera casualidad pero pasaban por detrás de mi, aunque continuaba inmensa en la lectura de la revistilla y con la música procedente de los auriculares, notaba el ir y venir de la gente y aun más la dejadez de algunas manos en mis nalgas. Hacia rato que notaba como detrás de mi se había colocado un caballero… digo caballero pues este iba trajeado y aparentaba seriedad echándole unos 50 o 55 años, miraba varias veces hacia atrás pues me di cuenta que en uno de sus manos mantenía sujeta un maletín, el cual de vez en cuando golpeaba mis muslos e incluso mis nalgas cuando este la subía. Sin saber a cuento de que, este me interrumpió comentándome que si nos conocíamos de algo pues mi cara le era conocida, quizás fuera del curso o quizás del hotel el cual me encontraba. Tras disculparse me comento lo guapa y radiante que era a pesar de la hora, no iba precisamente de gala vestida sino mas bien elegante pues debía de presenciar un curso (llevaba una falda color beig y una camisa vaporosa). Nuevamente llamo mi atención comentándome que si iba a estar mucho tiempo en Madrid podríamos quedar, disculpándose por no haberse presentado previamente acabando por comentar que se llamaba Luís.
Tras los oportunos besos en la cara el cual aprovecho este para tocar mis pechos, volvió a alabarme por mi figura comentando que si yo era una modelo o algo parecido. Recuerdo que me extraño este cuando se giro hacia atrás, observando a otro hombre el cual me fije que intercambiaron miradas de complicidad, para de nuevo girarse hacia mí. Sus piropos que en un principio eran halagadores fueron convirtiéndose indirectas o mejor dicho con doble sentido donde alababa mis pechos, mis nalgas y mis piernas, cuyas palabras me ruborizaron. Hombre observando bien a esta persona no estaba mal, pero no se me daba mala espina, más cuando note su mano colocarse en mi cintura alegando que en algún sitio debía de agarrarse a modo de no caerse, al tiempo que sentía como alguien aprovechaba para manosear mis nalgas y toquetear mis piernas… en otras palabras me estaban metiendo mano. Recuerdo que comente a Luís dicho acto que alguien tal situación me estaba metiendo mano, este se envalentono con varios hombres de detrás de nosotros, quedándonos al final callados mas por temer por nuestra seguridad.
Aunque por un lado pensaba que estaba protegida por su cuerpo, por el otro estaba expuesta al acoso de un pervertido, el cual no podía saber ni quien era y aun menos de quien se trataba. Os aseguro que aunque me sentía humillada también os afirmo que sentía cierta satisfacción, sobre todo al notar esa mano extraña acariciar suavemente mis muslos, llegando hasta mi ingle y sentir el pasar de sus dedos sobre la fina tela de mis braguitas. No pude silenciar un pequeño murmullo a modo de satisfacción, pues sentía como esa pequeña mano recorría mi entre pierna sintiéndola pasar por mis orificios. Note enrojecerme más al notar como un calor interior alternando como se me erizaba mis vellos, al notar como este introducía sus dedos por el borde de mis braguitas rozando mis labios vaginales. Nuevamente no pude contenerme soltando un quejido a modo de placer, al tiempo que se me humedecieron mis braguitas, mi acompañante Luís me comento si me encontraba bien… por mis mejillas enrojecidas y mi rostro pálido. En un momento del trayecto el vagón hace un quiebro, el cual todos nos dirigimos llevados por la inercia hacia un lado, chocando con quien tenemos delante… en mi caso con Luís, notando como el muy cabron se encuentra empalmado, obviamente por el bulto que mostraba en su pantalón.
Se disculpaba una vez y otra, argumentando que con una belleza como yo como para no estar en estas condiciones. De todas formas el metro se detenía en un centenar de estaciones, donde no dejaba de bajar gente como de subir mientras yo permanecía aun a la espera de mi parada. Comencé de nuevo a notar esa mano acariciando mis muslos, sintiendo esa mano a todo lo largo desde mis rodillas hasta de nuevo llegar a mi ingle, con la diferencia que a medio muslo palmeo mis muslos haciéndome entender que separara mis piernas, algo que me desconcertó pero sin dejar de manosearme. Sentí nuevamente sus dedos por mi ingle hasta posarla sobre mis braguitas y comenzar a deslizar sus dedos por dentro de esta, pudo comprobar que estaba mojadísima. Di un respingo cuando note como este extraño poso la yema de sus dedos sobre mis labios vaginales, comenzándolos a deslizarlos suavemente y muy lentamente como si supiera que tiene tiempo. No os negare que no estaba disfrutando e incluso tuve que simular ante la presencia de Luís, que me ocurría otra cosa… comentándole que me estaba orinando.
Sabía que no tardaría en tener mi orgasmo, Más cuando sentí como puso su dedo gordo sobre mi vagina… exactamente sobre clítoris, comenzando a deslizarlo suavemente alternándolos con movimientos circulares, entre cerré mis ojos al tiempo que me mordí los labios, mi respiración era entre cortada pero acelerada, aumentando visiblemente mi sudorización. Mi nuevo amigo me pregunto por mi estado, no pude esconder por mas tiempo lo que me estaba ocurriendo, lo que pude notar que tal situación le ponía aun más, me comento si me gustaba tales sensaciones… no hizo faltar contestación alguna, más por solo ver mi rostro que estaba disfrutando. Llegándome la sensación de un inmerso orgasmo, que tuve que soltar un gemido de placer. Quizás llevada por mi actual estado pues no se como justificarlo, me moví un poco como pude lo justo para colocarme casi de costado a Luís, me solté de la barra de sujeción delantera dirigiendo mi brazo hacia atrás, hasta posar mi mano sobre su bulto. Si mi rostro se ruborizo por mis actuaciones no os digo el suyo. Comencé a acariciarle su miembro por encima de su pantalón, al tiempo que mi extraño aunque satisfactorio amigo me proporcionaba placer, sentía como había introducido uno de sus dedos dentro de mi orificio vaginal comenzando a moverlo de dentro hacia fuera, mientras otro de sus dedos jugueteaba con mi vulva.
Luís quería contribuir pues coloco una de sus manos en mi cintura, ascendiendo con miedo de no ser visto hacia mis pechos, la situación era muy morbosa. Mientras sentía como ese dedo continúa entrando y saliendo de mí, Luís comenzó a desabrocharme algunos botones de mi camisa e introduciendo su mano por dentro de esta, la ascendió hasta mis senos comenzando notar las yemas de sus dedos. Recuerdo como en susurros le comente que lo dejara, Pero os debo comentar que me sorprendió, pues más bien no esperaba sus actos, pues a pesar del tumulto continuaba con una de sus manos acariciando mis pechos, pasando sus dedos por mis mamas y jugueteando con mis endurecidos pezones. Recuerdo que en todo momento no supe donde mirar más por miedo a que fuera observada por otros, aunque la vista la tenia bajada… mis ojos continuaba entre cerrados por la satisfacción. Note como este abandonaba de manosear mis pechos, descendiendo su mano hasta mi vientre hasta posarla en mi cintura, mientras su otra mano continuaba magreando mis glúteos y satisfaciéndose de sus más bajos deseos. Su mano continuaba introducida entre mis muslos, manoseando con sus dedos mis orificios… aun continuaba con mi orificio vaginal alternando movimientos circulares con presión sobre mi vulva, mientras sentía algunos de sus otros dedos rozar mis labios vaginales con la yema de sus dedos e introduciéndome su dedo gordo en mi interior, mientras sentía mi cuerpo desvanecer… rendirse a tales bajezas.
Tuve dos orgasmos consecutivos, tales que cuando note la flaqueza de mis piernas rendirse, tuvo que presagiarlo el sujeto mas cuando mi cuerpo cayo, sentí con toda claridad el ser insertada por mi orificio vaginal por algún objeto, tal fue mi ignorancia que me quede callada por no gritar… de placer, por que aquel extraño se había arriesgado a tanto, cuando este continuo penetrándome durante varios minutos, me hizo conseguir un nuevo orgasmo mas gracias al morbo y a la situación que a la misma penetración, No, no creáis que había sido penetrada por algún miembro sino mas bien por varios de sus dedos. Recuerdo que nos detuvimos en una nueva parada, tras salir algunas personas entraron algunas más de la cuenta, Luis me comento que no le podía dejar de esa manera, me propuso el acompañarme a mi hotel o yo acompañarle a algún motel y satisfacernos ambos, la idea aunque me atraía no me parecía oportuna. Mientras esperaba una respuesta mía, me miraba lascivamente mientras con una de sus manos magreaba la mía sobre su bulto por encima del pantalón. Escuche como por megafonía comentaba el final de la parada, por lo que aun me quedaba 10 minutos 15 como máximo para dejar atrás estos momentos. Pensaba que al día siguiente a primera hora de la mañana, cogeria el Ave en dirección a Sevilla y que dejaría estas situaciones atrás, pues en Sevilla nadie sabría lo ocurrido. Pues a modo de dejar a mi nuevo amigo satisfecha y sabiendo a lo que me exponía,
He incluso hoy día ignoro lo que hice, pero sin pensármelo más retire mi mano de la barra de sujeción, la dirijo hacia la entre pierna de mi amigo, el cual se observa visiblemente como se encuentra este, mientras Luis dirige su mano desde mi espalda hacia mis nalgas. Comienzo a pasarle la mano una vez tras otra por su bragueta, hasta decidida le bajo la cremallera e introduzco la mano dentro bordeando su bóxer y tras sujetársela notándola bien dura, la saco fuera de su prenda. Observo como por su rostro es la primera vez que eso le ocurre, pues no solo se sonroja sino en sus palabras tartamudea, mi mano recorre su tronco desde su cabezota hasta la base de sus genitales, tras comentarme que me propongo no dejo de masturbársela. Continuando por arrodillarme ante su sorpresa y la mía, tras sujetársela bien cogida me la introduzco en la boca, mi amigo aunque me comenta en voz baja que el vigila… obviamente los de nuestro alrededor se dan cuenta, siendo observadores de mis actuaciones. A modo de estar mas cómoda me arrodillo ante el, mientras con la mano derecha lo voy masturbando al tiempo que de mi boca sale y entra, con la mano izquierda acaricio su muslo.
Recuero como mi amigo mientras disfruta no puede apenas simular dicha satisfacción, mientras que con una mano acaricia mi nuca con la otra la introduce por el escote de mi camisa, magreando de forma descarada mis pechos. Le comento tras sacármela si le falta mucho por venirse, tras comentarme que poco le falta mela vuelvo a engullir recordando un gesto que le gustaba a un amigo, por lo que mi mano izquierda deja de acariciar sus pierna, dirigiéndola hacia la base de sus genitales continuando por comenzar a acariciar por detrás de estos, tras notar el sobre salto de Luis mas por notar este como mis dedos acarician su orificio anal. Mientras le hago una soberbia mamada al mismo tiempo que le voy penetrando con mis dedos, tras algunos minutos noto su primeras descargas al tiempo que siento otras manos recorrer mi cuerpo, pues ante tal espectáculo algunos pensaron en repetir tal actuación. Mientras voy finalizando me sorprendí al notar como elevan mi falda y manosean mis nalgas, como bajan estas e intentan penetrarme sin mi consentimiento, mientras otros manosean mi espalda, brazos, nuca y mis pechos. No pude decir palabra alguna, mas porque yo misma fui la culpable de aquel mal entendido, tras salir disparada del vagón, me dirigí aun más rápida a mi hotel. Bueno lo demás es lo sabéis, pero aun en mi cabeza aquello se repite una vez tras otra, aun mas cuando regreso a Madrid.
Ante todo, debo deciros referente a los comentarios de mi forma de explicaros mis historias. que si mi escritura, no esta bien redactada, que apenas es legible, que tiene dificultad a la hora de leer o incluso que da mal sentido, a la hora de explicar los placeres obtenidos o sentidos. Lo siento enormemente, pero intentare redactaros lo mejor que pueda mis experiencias, me cuesta a veces escribir todos mis sensaciones, pues el plasmarlas creo que es lo mas difícil. Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. A aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email susanabix@hotmail.com
miércoles 1 de julio de 2009
Irene se masturba, un relato de "amoralsexo"

Ahora que me fijo. La autora de este relato, mujer de 48 años de edad que confiesa que su gran pasión es la de ver a sus "congéneras" masturbándose, se ha puesto un nombre artístico, el de amoralsexo", que podría interpretarse como pasión por el sexo... o como debilidad por el sexo amoral.
Ni creo que se haya dado cuenta de ello porque la masturbación femenina, evidentemente, tiene muy poco de amoral y si mucho de sano ejercicio saludable.
¡Qué bonito es el sexo!
A cada uno nos excita una forma diferente de verlo, sentirlo o practicarlo y ante tanta variedad cualquier representación es válida. Desde uno solo o sola hasta en grupo, todo vale siempre que la voluntad de las partes las acepte.
A mí me gusta todo o casi todo, eliminemos el sado como forma de expresión sexual, no me gusta pero acepto a aquellos que lo experimenten de cualquier forma. Lo que más me atrae es ver a una mujer masturbándose. Si está desnuda, mejor.
Esto lo descubrí hace algún tiempo. Mi vida sexual es satisfactoria. Mi relación con mi mujer es plena y no necesito salir a la calle a buscar ninguna conducta sexual, de ningún tipo, porque en casa tengo lo que necesito. Una bella mujer, liberal, cuerpo bonito, inteligente. Esto no descarta que pueda mirar o desear a otras porque tengan un atractivo distinto, simplemente las sensaciones reclaman mi atención como a cualquier persona.
Precisamente, en base a estos principios, mi mujer y yo tenemos a una buena amiga. También atractiva pero de belleza diferente, y esto hace que me guste estar con ella. Se llama Irene.
En Semana Santa, mi mujer y yo decidimos irnos unos días de vacaciones a Valencia, a un pueblo cercano a la capital junto a la playa. Nos acompañó Irene, aceptó nuestra invitación en el mismo momento de la propuesta.
Llegamos al apartamento. Un apartamento con dos habitaciones cuyas puertas estaban situadas una frente a la otra, justo a la entrada de la casa. Nuestra pared coincidía con la cocina estilo americana hacia el salón, mientras que la de Irene al aseo. Una gran terraza nos permitía ver el mar directamente sin edificaciones que entorpecieran tan maravilloso espectáculo.
Dos tumbonas permitían tomar el sol con tranquilidad, una mesa y cuatro sillas permitían reposar la comida frente al mar. La decoración era sencilla, sin elegancias pero sin escasear de la comodidad de cualquier domicilio.
Durante los primeros días disfrutábamos de tertulias divertidas, serias, entretenidas….. mucho temas que nunca tenían fin salvo que el sueño interrumpiera la conversación.
La mayoría de las veces me encargaba de hacer la compra. Cuando ellas dormían la siesta o simplemente se limitaban a ver la televisión, me marchaba a comprar para tener de todo, sobre todo bebidas refrescantes y cómo no, algo de alcohol.
Una tarde a mi regreso de las tareas que me había encomendado, y antes de lo previsto, me presenté en el apartamento. Entré sigilosamente, como siempre, para no despertarlas en el caso que estuvieran dormidas. Efectivamente, dormitaban en la terraza tomando el sol. Entré en la cocina con las bolsas de la compra viendo desde la puerta la desnudez de ambas expuestas a la brisa marina. Sin comentario alguno, guardé la comida y la bebida en los sitios dispuestos para tal fin. Un tropiezo involuntario por mi parte, hice que despertara mi mujer que sin hacer ruido se dirigió a mí para recriminarme el descuido. Me echó de la cocina para que no viera desnuda a Irene. No es precisamente una mujer celosa, lo hizo para que nuestra amiga no se incomodara al sentirse mirada en esas condiciones.
Irene despertó. Nos vio hablando. Se puso el bikini y se vino a nosotros para charlar. Preparó café con hielo para los tres y nos fuimos a la terraza a saborearlo. Fue cuando mi mujer se puso el tanga dejando sus pechos al aire ante nuestra presencia. Me quité la ropa para quedarme con el bañador.
Miraba a Irene de forma distinta a como la miraba antes. Con su tanga y su parte de arriba bien pequeño despertó en mi unos deseos que hasta entonces no había sentido. Esta situación me provocó cierta excitación. Imaginarme a Irene nuevamente desnuda sobre la tumbona. Fui a mi habitación para que pudiera disminuir mi estado.
A mi regreso junto a las bellas damas, las encuentro a las dos en top-less. Radiantes las dos. Me costaba trabajo no ser descarado al mirar los pechos de Irene, no podía evitarlo. Eran preciosos, firmes.
Decidimos dar un paseo por la playa. Una tarde como otra más. Sentados en una terraza refrescábamos nuestras gargantas acompañados de charlas interesantes. Al llegar la noche, decidimos irnos a casa a cenar. Me encargué de preparar una comida fría basada en una ensalada y embutidos y patés variados sobre pan tostado. Una botella de vino nos acompañaba. Al termino de tan suculenta cena, decidimos marcharnos a tomar unas copas a los distintos bares de la zona, cercanos para no tener que conducir el coche.
Sobre las cuatro de la madrugada regresamos al apartamento. Pasé a la habitación para quitarme toda la ropa y ponerme el bañador. Antes de acostarnos entré en el aseo. La costumbre de estar en casa a solas con mi mujer, dejé la puerta abierta mientras me quitaba la única prenda que me quedaba y darme una ducha y poder dormir bien fresco. En ese momento, Irene hizo ademán de entrar también viéndome completamente desnudo. La cara de ambos fue un poema, ella se puso colorada a la vez que me pedía perdón mirando mi intimidad.
Se giró y se marchó a su habitación hasta que salí del baño. Fue cuando ella entró en el aseo con el mismo fin. Al escuchar el agua caer sobre la base de la ducha, salí de mi cuarto hacia la cocina para tomar algo frio antes de ir a dormir. Observé que la puerta del baño estaba entreabierta, no la cerró tampoco. Pasé de largo con mi bebida hacia la terraza. Me senté sobre una tumbona mientras miraba al horizonte.
Unos minutos después llegó Irene para colocarse junto a mí. Le ofrecí de mi bebida o si por el contrario quería algo distinto, estaba dispuesto a levantarme y prepararle algo que fuera de su agrado, pero ella aceptó lo que yo tomaba dándole un sorbo.
Mi mujer estaba sobre la cama, dormida y desnuda. Me acosté a su lado con las mismas prendas que ella tenía. Tumbado boca arriba miraba al techo pensativo en la desnudez de Irene. Oigo pasos por el pasillo que se acercaban a nuestra habitación, por lo que cerré los ojos aunque no del todo, simplemente podía ver medio borroso el contorno de Irene asomándose por la puerta para mirarnos. Estuvo unos segundos contemplando nuestra desnudez y se volvió a su habitación.
Dio la luz. La claridad se vislumbraba por el pasillo con cierta intensidad. A los pocos segundos la iluminación disminuye al encender la lámpara de la mesilla y apagar la del techo. No era capaz de dormir, miraba al techo y veía a Irene una y otra vez sobre la tumbona desnuda. Casi se convierte en obsesión.
Oigo un gemido. Me levanto para acercarme sigilosamente hacia la habitación de Irene. Tenía la puerta ligeramente abierta, lo suficiente como para poder verla desnuda nuevamente. Depilada completamente. Su mano izquierda acariciaba sus pechos pellizcando suavemente sus pezones mientras que su mano derecha, colocada estratégicamente entre sus piernas, acariciaba la entrada de su vagina. Movía la mano lentamente en busca de su clítoris para darse placer y de vez en cuando introducía un dedo hacia el interior. Descendía su mano humedecida hasta encontrar la entrada del orificio anal para meter el dedo más largo. Sin sacarlo, metía otro en la vagina.
Me estaba provocando una erección mayor que el que produjo por la tarde obligándome a masturbarme mientras contemplaba tan maravilloso espectáculo. Irene estaba a punto de alcanzar un nuevo orgasmo frotándose con mayor celeridad su clítoris empapado en flujo vaginal. Cuando terminó, se quedó de medio lado descansando de tan dulce momento. Se incorpora para sentarse sobre la cama y levantarse para ir al baño, momento que aproveché para regresar a mi habitación.
Me tumbé nuevamente boca arriba, con una erección que casi podía doler. Volví a cerrar los ojos haciéndome el dormido. Nuevamente Irene se acerca a nuestra habitación. En esta ocasión no se esconde como la primera vez al creer que me encontraba dormido de verdad.
Posiblemente quiso experimentar alguna sensación nueva. Se acercó a mí. Con mucho cuidado agarró mi pene acariciándolo muy despacio. Se lo llevó a la boca para hacer lo mismo con la lengua. Seguí fingiendo aunque no podía aguantar mucho más el placer que me estaba proporcionando.
Se levantó soltándome con suavidad, me dio un beso en la boca y se marchó a su habitación. Si poder remediarlo me masturbé hasta que el líquido contenido en mí salió con fuerza para caer en mi pecho. Me levanté, fui al baño y me limpie como pude para no hacer ruido.
A la mañana siguiente, Irene estaba en la cocina junto a mi mujer, las dos hablando de sus cosas, pero lo más maravilloso es que las dos estaban completamente desnudas. Cuando me acerqué, mi mujer que quitó el bañador para que estuviéramos los tres en igualdad de condiciones.
Irene se vistió y se marchó a comprar. Entonces fue cuando mi mujer me cuenta todo lo que pasó por la noche. Lo más sorprendente es que Irene se masturbaba a sabiendas que yo la miraba y que cuando entró en la habitación para tocarme, sabía que no estaba dormido. Todo pasó porque por la tarde, mientras compraba, se pusieron de acuerdo para provocar aquella situación.
domingo 28 de junio de 2009
Trilogía Millenium lista para descarga
Al grano. Aquí puedes descargarte la Trilogía Millenium de Stieg Larsson en castellano. Yo sólo soy el guardia de tráfico al que le preguntan por una calle y le indica al ciudadano dónde está.
Es el mismo caso.
El guardia, cuando le dice al tipo que tal calle está por allí, no sabe si va a ir a comprar flores o a cargarse a cuchilladas a su antigua novia.
Él se lo dice.
Así que yo te digo dónde están y si quieres descargarlos es cosa tuya
Los hombres que no amaban a las mujeres
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
La reina en el palacio de las corrientes de aire
Y nada más. Si no sabes de qué hablo, pasa del tema. Si quieres saber cosas sobre Larsson, la Red está llena, así que ni te doy ni me des la vara, ¿ok?
jueves 25 de junio de 2009
Mi atractivo vecino, un relato de Kittywoman

Nunca sabemos lo que nos puede pasar con nuestro vecino al cruzarnos en el ascensor...
De esa forma tan misteriosa y ocurrente, nos resume Kittywoman; escritora española de 27 años de edad, el argumento del relato que transcribo a continuación.
Una joya más que añadir a esta modesta biblioteca que se va formando tacita a tacita y en la que nuestros lectores más imaginativos y dotados de cualidades caligráficas son los protagonistas. :)
¿Y si hiceran cortos mejor? ¿no?
Otro día más que termino mi jornada de trabajo y me dirijo a casa. Pienso en el relajante baño de espuma que me daré al llegar a casa y me siento muy bien.
Cuando por fin llego a mi edificio entro en el portal y pulso el botón de llamada del ascensor. Casi siempre subo caminando pero vivo en un 4º piso y hoy estoy especialmente cansada. Mientras espero el ascensor, noto un olor masculino y varonil que se acerca a mi. Cierro los ojos y noto como piel siente un ligero escalofrío. Vuelvo mi vista hacia atrás y es mi vecino Carlos el que está a mi lado. No tenemos mucha relación, solo hemos coincidido unas cuantas veces en el ascensor.
-Hola, le digo temblorosa.
-Hola Ana, que alegría verte.
¡Casi me muero al escuchar eso! Carlos es un hombre muy atractivo, de unos 35 años y a mi me da mucho morbo, siempre va trajeado pero no sé muy bien a que se dedica profesionalmente. Está casado y tiene un niño de 3 años con el que sale a jugar al parque muy a menudo.
Por fin llega el ascensor y subo yo primero, luego viene Carlos detrás de mí. Pulso el 4 y se cierran las puertas. Empieza a subir y noto una mano deslizándose por mi culito, me doy la vuelta y miro a Carlos, le digo que está casado y me dice que me desea desde la primera vez que me vio.
Me coge por la cintura y me empieza a desabrochar los botones de mi camisa del trabajo, me introduce su mano por encima del sujetador y me dice que desea con todas sus ganas tocar mis pechos por debajo del sujetador y mete su mano por debajo de mi falda, mis braguitas ya están encharcadas y no puedo disimular que yo tambien me muero por entregarme a sus brazos.
El ascensor para en mi planta y lo agarro por la corbata, el me sigue y nos metemos en mi casa.
Le desabrocho la corbata y la camisa y observo un cuerpo muy cuidado, empiezo a desabrochar los botones de su pantalón y noto un notable bulto debajo de sus boxes, una polla dura me esperaba ansiosa de deseo. Me empezó a quitar la camisa ya desabrochada en el ascensor y me arrancó la falda. Sus manos recorrían una y otra vez mi cuerpo. Me quitó el sujetador y empezó a besar y chupar mis pechos con una pasión desenfrenada. Me puso sobre la mesa de la cocina y abrió mis piernas con fuerza, tocó una y otra vez mis braguitas encharcadas sobre mi sexo excitado y me las quitó suavemente. Volvió a abrirme las piernas y me empezó a lamer todo mi coño, su lengua recorría cada rincón de mi excitado coño, introducía sus dedos suavemente dentro de mi y me besaba los pechos. Mi excitación estaba casi en el climax, me incorporé y le bajé los boxes, lo tumbé sobre el sofá de mi sala y cogí su polla entre mis manos, estaba dura y me moría de ganas de chuparla, lo miré a la cara y le dije que nunca se la iban a chupar mejor. Empecé a chuparla suavemente mientras acariciaba sus huevos con mis manos, notaba que le gustaba y la introduje entera en mi boca, la lamía y me la metía en la boca, era un placer absoluto, su polla en mi boca, y mi coño superexcitado y muy mojado, estaba muy cachonda.
Mi boca seguía como loca chupando esa polla dura de mi atractivo vecino, su mano recorría mi espalda hasta llegar a mi culito, introdujo un dedo en mi culo y eso me excitó mucho más. Yo gemía sin parar y eso lo excitó a él mucho más. Me cogió y me puso a cuatro patitas y me penetró el coño por detrás, sentí su polla dentro de mi y sentía como si mi placer no tuviera limites, un sin fin de movimientos invadieron nuestros cuerpos y nuestros sexos excitados estallaban de placer. Introdujo un dedo en mi culo y jugó un ratito con el hasta que cogió su dura polla y me la metió por el culo, noté un placer inmenso, su polla en mi culo y mi coño encharcado, introducía sus dedos en mi coño y mi excitación me llevó a varios orgasmos maravillosos, nunca disfrutados antes. Nuestros cuerpos se movían sin parar y nuestras respiraciones y gemidos acababan en gritos de placer, me dio la vuelta y se corrió sobre mi boca, un caliente y espeso semen se deslizaba por mis labios y mi cara. Su cara reflejaba un placer increíble y me dijo que era el mejor polvo de su vida. Le dije que pensaba en darme un baño antes de cenar y nos lo dimos, luego me besó en los labios y me dijo que esperaba encontrarme mas veces en el ascensor. Antes de cerrar le dije, ya sabes donde vivo……
lunes 22 de junio de 2009
Mi tía nos invita a su casa, por "Pajatope"

Aunque el prestigioso escritor Pajatope, pide a sus queridos lectores, al comienzo de este enternecedor testimonio literario, que por favor lean sus obras anteriores para comprender mejor la profundidad del mismo, hemos considerado que con esta exposición descarnada que viene a continuación, basta y sobra para que todo el mundo se haga una idea de la profundidad de sus creaciones literarias, pasadas, presentes, y las que están por venir.
Pido a mis queridos lectores que lean los anteriores relatos para acabar de comprender totalmente esta nueva vivencia con la yegua de mi Tía.
Hace poco recibí una llamada de ella en la que me invitaba a su casa, hacía poco que se había mudado y me insistió en que fuera a visitarla y que por supuesto podía llevar la compañía que quisiera ya que ponía a disposición mía una suite para disfrutar de esos días, la idea me excitó y a partir de ese momento me puse a idear mis "Vacaciones". Llamé a Ale por teléfono, una amiga "trans" muy femenina pero con una pija espectacular, yo hacía mucho tiempo que quería culearme a Ale pero nunca se había dado la oportunidad. Ale aceptó de mil amores a acompañarme, le dije que se tenía que hacer pasar por mi novia, por supuesto.
Preparamos todo, y salimos rumbo al morbo y el placer.
Llegamos a la mañana, mi tía nos recibió muy alegre, estaba encantada con Ale, me felicitó por "tener una novia bien hembra" según sus palabras, yo sonreía al comprobar que la primera parte del plan había funcionado.
Nos acomodamos en la suite y bajamos para almorzar, mi tía lucía exuberante, llevaba un vestidito blanco apretado y corto, sin ropa interior y calzaba unos tacones de yegua puta. Ale bajó descalza con un vestidito corto negro y también –según mi consejo- sin nada debajo. Cuando se vieron se abrazaron y rieron por los colores que llevaban, era precioso ver a las dos putitas abrazadas y yo empezaba a sentirme realmente excitado. Bajé con un bóxer argumentando que tenía mucho calor y nos dispusimos a almorzar.
Noté que se gustaban y la idea de follarme a las dos me obsesionaba.
Comimos tranquilamente, y después del postre fumamos y tomamos café. Ale se sentó encima mío y mientras charlábamos amasaba mi verga con su culo moreno. Yo levanté un poco su vestido y acariciaba sus nalgas duras, la hija de puta de mi tía se daba cuenta de todo pero disimulaba como la puta que siempre había sido. Luego de un rato se puso a ordenar la cocina y se agachaba dejándonos ver su concha húmeda y depilada. Ale estaba muy caliente y me susurró que quería darle duro a mi querida tía, yo sonreía mientras le acariciaba los huevos…
La anftriona nos recomendó que nos acostáramos un rato para después estar un rato en la piscina, accedimos y subimos a la suite. Nos desnudamos y nos acostamos, los dos nos habíamos quedado muy calientes con todo lo que nos esperaba, pero decidimos no hacer nada aún, sólo queríamos excitarnos más hasta que llegara el momento de explotar de lujuria, así que acordamos con Ale mamarnos la verga un rato pero sin llegar a corrernos, así que hicimos un 69 precioso un rato, permanecimos con la verga del otro en la boca, humectándola, casi sin movernos, saboreando esos jugos ardientes hasta quedarnos dormidos.
Bajamos a la piscina, Ale bajó con un tanga diminuto negro y en topless y yo bajé desnudo como solía hacerlo siempre, mi tía nos esperaba en una reposera totalmente desnuda y boca abajo. Su culo brillaba con la crema bronceadora, Ale no podía creer semejante espectáculo…su pene casi no cabía en el tanga, para disimular decidió darse un chapuzón. Al salir le pidió a mi Tía que le pasara crema por la espalda, yo me senté a disfutar del espectáculo mientras fumaba plácidamente, disimulando abrí un periódico y oculté mi rostro y mi rabo…
Ellas entendieron que de esa manera podrían hacer cositas sin que yo me diera cuenta.
Mi tía masajeaba la espalda de Ale suavemente, poco a poco fue bajando hasta su culo y cada vez lo hacía con más fuerza. Bajó su tanga –para no mancharlo, según sus palabras- y con el dedo corazón empezó a trabajar en el agujero de Ale, mientras ésta fumaba y disimulaba. Poco a poco el ano de mi "novia" estaba dilatado y preparado para una buena embestida. Al notar mi tía que ese culo estaba desesperado le recomendó a Ale que se diera un chapuzón que -quizás "tu novio" quiera acompañarte…-
Así lo hizo, se metió en la piscina y apoyó los brazos en el borde mirando hacia mi tía, permanecía de pie, yo entré disimulando y me acerqué a ella, mientras charlábamos los tres de bueyes perdidos... Al cabo de un rato Ale bajo su tanga dejando ese orto al descubierto, yo introduje mi nabo hinchado en su culo, y poco a poco fui empujando hasta que llegué a estar todo adentro, mi tía disimulaba fumando y charlando como si nada estuviera pasando, la realidad era que me estaba culeando a Ale enfrente de ella, era una situación tremendamente morbosa. La voz de Ale se quebraba a veces, cuando yo la bombeaba lentamente, y mi Tía sonreía y seguía dándole charla, quería oír a la putita de mi "novia" mientras le metía la barra de carne hasta el fondo. Así seguí dándole duro hasta llenarle de leche el culito, en el mismo momento que me estaba corriendo mi tía se acercó y cogiéndome de la nuca me pidió susurrando si no les preparaba un batido de plátano. Yo apenas pude responder entre gemidos que sí, que lo haría de mil amores.
Al ir hacia la cocina, ví como mi tía invitaba a salir a Ale del agua, y poniéndola en cuatro patas bebía la leche que yo había derramado en su ano. No podía creer que fuera tan puta.
Después de semejante espectáculo pensaba que ya nada podía superarlo, pero me estaba equivocando. Les llevé los batidos y nuevamente me fui hacia la cocina ya que sentía curiosidad por lo que harían mis dos putitas, efectivamente la tarde aún no había terminado. Mi tía había descubierto la enorme verga de Ale y no iba a deja pasar ese trozo sin disfrutarlo, así que mientras bebían el batido de leche y plátano, le comentó a Ale que estaba bueno pero que a ella le gustaba con más leche. Ale sin dudar le dijo que podía ayudarla y que si quería le podía traer más leche de la cocina, mi tía le dijo que no hacía falta que fuera tan lejos, que podían conseguir lechita fresca sin casi moverse. Se acercó poco a poco a su vientre, y empezó a lamerle los huevos desesperadamente, estaba completamente depilada y los huevos brillaban al mojarse con la baba de la puta de mi Tía, mientras saboreaba sus bolas, con su mano pajeaba ese enorme trozo lentamente. En poco tiempo Ale estaba a punto de explotar, en ese momento dejó de pajearla y solamente siguió lamiendo sus bolas, mientras acercaba el vaso a la punta de la pija, así poco a poco la leche caliente fue saliendo a borbotones y cayendo dentro del recipiente… al acabar me llamaron y me invitaron a tomarme el batido, yo lo hice sin rechistar.
Esa es mi tía y así la recuerdo en aquellos días de verano.
















